SCULPTURE IN THE EXPANDED FIELD*
ROSALIND KRAUSS
*OBSERVA CÓMO EL TÍTULO ADELANTA EL PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA
Over the last ten years rather surprising things have come to be called
sculpture: narrow corridors with TV monitors at the ends; large photographs
documenting country hikes; mirrors placed at strange angles in ordinary rooms;
temporary lines cut into the floor of the desert.
DURANTE LOS ÚLTIMOS DIEZ AÑOS SORPRENDENTES COSAS HAN SIDO LLAMADAS ESCULTURA: ESTRECHOS CORREDORES CON MONITORES DE TV; GRANDES FOTOGRAFÍAS QUE DOCUMENTAN PASEOS CAMPESTRES; ESPEJOS COLOCADOS EN ÁNGULOS EXTRAÑOS EN CUARTOS ORDINARIOS; LÍNEAS TEMPORALES MARCADAS SOBRE EL SUELO DEL DESIERTO.
In the hands of this criticism
categories like sculpture and painting have been kneaded and stretched and
twisted in an extraordinary demonstration of rlasticity, a display of the way a
cultural term can be extended to include just about anything.
EN LAS MANONS DEL CRITICISMO, CATEGORÍAS COMO LOS DE ESCULTURA Y PINTURA HAN SIDO JALADOS Y ESTIRADOS Y RETORCIDOS EN UNA EXTRAORDINARIA DEMOSTRACIÓN DE ELASTICIDAD, UN DESPLIEGUE DE LA MANERA EN QUE UN TÉRMINO CULTURAL PUEDE SER EXTENDIDO HASTA INCLUIR CASI TODO.
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But in doing all of this, the very term we had thought we were saving-
sculpture-has begun to be somewhat obscured. We had thought to use a
universal category to authenticate a group of particulars, but the category has now
been forced to cover such a heterogeneity that it is, itself, in danger of collapsing.
PERO AL HACERLO, EL MISMO TÉRMINO HA SE HA TRANSFORMADO EN ALGO OSCURO. CREÍAMOS QUE USÁBAMOS UN TÉRMINO UNIVERSAL PARA DESCRIBIR UN GRUPO DE PARTICULARES, PERO LA CATEGORÍA HA SIDO AHORA FORZADA A CUBRIR TAL HETEROGENEIDAD QUE, EN SÍ MISMA, CORRE EL RIESGO DE COLAPSARSE.
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LA CONDICIÓN POSTMODERNA: UN ESTUDIO SOBRE EL SABER
FRANCOIS LYOTARD
INTRODUCCIÓN
Este estudio tiente por objeto la condición del saber en las sociedades más desarrolladas. Se
ha decidido llamar a esta condición «postmoderna». El término está en uso en el continente
americano, en pluma de sociólogos y críticos. Designa el estado de la cultura después de las
transformaciones que han afectado a las reglas de juego de la ciencia, de la literatura y de las artes a
partir del siglo XIX. Aquí se situarán esas transformaciones con relación a la crisis de los relatos.
EXPLICACIÓN DEL PÁRRAFO ANTERIOR
EXPLICACIÓN SOBRE LA CIENCIA MODERNA Y LOS METARRELATOS
En origen, la ciencia está en conflicto con los relatos. Medidos por sus propios criterios, la
mayor parte de los relatos se revelan fábulas. Pero, en tanto que la ciencia no se reduce a enunciar
regularidades útiles y busca lo verdadero, debe legitimar sus reglas de juego. Es entonces cuando
mantiene sobre su propio estatuto un discurso de legitimación, y se la llama filosofía. Cuando ese
metadiscurso recurre explícitamente a tal o tal otro gran relato, como la dialéctica del Espíritu, la
hermenéutica del sentido, la emancipación del sujeto razonante o trabajador, se decide llamar
«moderna» a la ciencia que se refiere a ellos para legitimarse. Así, por ejemplo, la regla del
consenso entre el destinador y el destinatario de un enunciado con valor de verdad será considerada
aceptable si se inscribe en la perspectiva de una unanimidad posible de los espíritus razonantes: ese
era el relato de las Luces, donde el héroe del saber trabaja para un buen fin épico-político, la paz
universal. En este caso se ve que, al legitimar el saber por medio de un metarrelato que implica una
filosofía de la historia, se está cuestionando la validez de las instituciones que rigen el lazo social:
también ellas exigen ser legitimadas. De ese modo, la justicia se encuentra referida al gran relato, al
mismo título que la verdad.
EXPLICACIÓN SOBRE LA POSMODERNIDAD
Simplificando al máximo, se tiene por «postmoderna» la incredulidad con respecto a los
metarrelatos. Ésta es, sin duda, un efecto del progreso de las ciencias; pero ese progreso, a su vez, la
presupone. Al desuso del dispositivo metanarrativo de legitimación corresponde especialmente la
crisis de la filosofía metafísica, y la de la institución universitaria que dependía de ella. La función
narrativa pierde sus functores, el gran héroe, los grandes peligros, los grandes periplos y el gran
propósito. Se dispersa en nubes de elementos lingüísticos narrativos, etc., cada uno de ellos
vehiculando consigo valencias pragmáticas sui generis. Cada uno de nosotros vive en la encrucijada
de muchas de ellas. No formamos combinaciones lingüísticas necesariamente estables, y las
propiedades de las que formamos no son necesariamente comunicables.
PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA
El campo:
El saber en las sociedades informatizadas
Nuestra hipótesis es que el saber cambia de estatuto al mismo tiempo que las sociedades
entran en la edad llamada postindustrial y las culturas en la edad llamada postmoderna 1. Este paso
ha comenzado cuando menos desde fines de los años 50, que para Europa señalan el fin de su
reconstrucción. Es más o menos rápido según los países, y en los países según los sectores de
actividad: de ahí una discronía general que no permite fácilmente la visión de conjunto 2. Una parte
de las descripciones no puede dejar de ser conjetural. Y se sabe que es imprudente otorgar un
crédito excesivo a la futurología 3.
La incidencia de esas transformaciones tecnológicas sobre el saber parece que debe de ser
considerable. El saber se encuentra o se encontrará afectado en dos principales funciones: la
investigación y la transmisión de conocimientos. Para la primera, un ejemplo accesible al profano
nos lo proporciona la genética, que debe su paradigma teórico a la cibernética. Hay otros cientos.
Para la segunda, se sabe que al normalizar, miniaturizar y comercializar los aparatos, se modifican
ya hoy en día las operaciones de adquisición, clasificación, posibilidad de disposición y de
explotación de los conocimientos 12. Es razonable pensar que la multiplicación de las máquinas de
información afecta y afectará a la circulación de los conocimientos tanto como lo ha hecho el
desarrollo de los medios de circulación de hombres primero (transporte), de sonidos e imágenes
después (media) 13.
Más que de trazar un cuadro que no puede ser completo, se partirá de una característica que
determina inmediatamente nuestro objeto. El saber científico es una clase de discurso. Pues se
puede decir que desde hace cuarenta años las ciencias y las técnicas llamadas de punta se apoyan en
el lenguaje: la fonología y las teorías lingüísticas 4, los problemas de la comunicación y la
cibernética 5, las álgebras modernas y la informática 6, los ordenadores y sus lenguajes 7, los
problemas de traducción de los lenguajes y la búsqueda de compatibilidades entre
lenguajes-máquinas 8, los problemas de la memorización y los bancos de datos 9, la telemática y la
puesta a punto de terminales «inteligentes» 10, la paradojología 11: he ahí testimonios evidentes, y
la lista no es exhaustiva.
En esta transformación general, la naturaleza del saber no queda intacta. No puede pasar por
los nuevos canales, y convertirse en operativa, a no ser que el conocimiento pueda ser traducido en
cantidades de información 14. Se puede, pues, establecer la previsión de que todo lo que en el saber
constituido no es traducible de ese modo será dejado de lado, y que la orientación de las nuevas
investigaciones se subordinará a la condición de traducibilidad de los eventuales resultados a un
lenguaje de máquina. Los «productores» del saber, lo mismo que sus utilizadores, deben y deberán
poseer los medios de traducir a esos lenguajes lo que buscan, los unos al inventar, los otros al
aprender. Sin embargo, las investigaciones referidas a esas máquinas intérpretes ya están
avanzadas 15. Con la hegemonía de la informática, se impone una cierta lógica, y, por tanto, un
conjunto de prescripciones que se refieran a los enunciados aceptados como «de saber».
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